La retroalimentación es clave

16 septiembre 2015


El propósito de una sesión de “feedback”, o retroalimentación, es reforzar el comportamiento positivo de un empleado y mejorar su desempeño individual. Para asegurar la eficacia de este tipo de procesos el responsable debe, antes de nada, dedicar cierto tiempo para planificar dicha sesión. Este proceso implica la recopilación de toda la información disponible acerca del comportamiento de la persona implicada, y destinatario de la retroalimentación, destacando cómo este comportamiento puede afectar a otras personas o compañeros de trabajo. En este proceso de preparación, es conveniente también dedicar unos minutos para tomar nota de posibles preguntas que el destinatario podría hacerle e identificar los resultados que se desean alcanzar a corto plazo y medio plazo.

Para conseguir los resultados deseados en la sesión de “feedback”, utilizar un tono de voz adecuado es clave, así como crear un ambiente idóneo de forma que el destinatario tenga la sensación de que está siendo escuchado. Esto se puede lograr si se sientan uno frente al otro, sin ningún tipo de obstáculo entre ellos, evitando interrupciones, como llamadas telefónicas, correos electrónicos o mensajes, y utilizando el mismo estilo de comunicación que usa el destinatario de la retroalimentación.
El propósito de una sesión de “feedback” es reforzar el comportamiento positivo y mejorar el desempeño individual.

En última instancia, el objetivo de cualquier sesión de “feedback” es identificar la causa, o causas, de ciertas conductas para definir un plan de acción. Por lo tanto, es muy importante tratar de entender el por qué de ese comportamiento, y para ello se requiere lo siguiente:

- Escuchar de forma activa. Centrarse exclusivamente en el mensaje del destinatario y sus implicaciones.

- Tomar nota de las señales no verbales. La mejor manera de entender cómo se siente el receptor es prestar atención a su lenguaje corporal y el tono.

- Transmitir interés a través del lenguaje corporal. Inclinarse hacia adelante, mantener el contacto visual y asentir con la cabeza, puede ayudar a que el destinatario de la retroalimentación se sienta escuchado.

- Parafrasear lo que el destinatario dice. Una manera eficaz de tranquilizar a los demás y que se sientan escuchados es parafrasear lo que han dicho.




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