La brevedad es vital

14 abril 2015


El mundo está sobrecargado de información. Cada día, en nuestro quehacer diario, nos vemos saturados de una ingente cantidad de información recibida por múltiples canales. Además, en nuestro entorno existen muchas fuentes de distracción que pueden hacer que perdamos la concentración en nuestras tareas comunicativas, ya sea como trasmisor o como receptor de los mensajes. Por este motivo, el mensaje debe ser lo más breve posible si quieres que sea escuchado y entendido.

La mente humana puede procesar hasta 750 palabras por minuto, mientras que la persona promedio puede hablar sólo de 150 palabras por minuto. Este fenómeno de pensar en una cosa mientras se escucha, participando en una conversación, se llama “Elusive 600”. Por lo tanto, mientras alguien está hablando, puedes tener 600 palabras adicionales por minuto para pensar en otras cosas, y por este motivo, la brevedad en una conversación es relevante, así como la capacidad de administrar el exceso de capacidad mental comentada.

La mejor manera de empezar cualquier presentación es hacer un esquema, que te ayude a priorizar y organizar tus pensamientos, siendo de especial importancia en situaciones en las que hay una gran cantidad de información a difundir. Estos “mapas mentales”, por lo tanto, se convierten en una forma ideal de esbozar los pensamientos que se quieren trasmitir, siendo importante emplear el tiempo necesario en esta fase si de desea comunicar con éxito.

La mejor manera de persuadir a una audiencia es contar una historia. Los buenos relatos son los que se adhieren al público, y es importante pensar como un periodista, teniendo en cuenta los siguientes elementos clave: un titular impactante, una voz personal, un hilo narrativo coherente, una secuencia lógica de eventos, un desarrollo de los personajes y unas conclusiones de gran alcance. Las historias deben ser cortas y simples, sintetizando una gran cantidad de información en un esquema narrativo que incluya lo siguiente:

- Foco: el titular de la historia.

- Desafío: a que se enfrenta.

- Oportunidad: cómo se puede resolver el problema.

- Enfoque: el cómo, dónde o cuándo de la historia.

- Conclusión.

Múltiples estudios han demostrado también que las comunicaciones visuales son mucho más poderosas y efectivas que las verbales, por lo que la incorporación de estos medios visuales pueden ser una forma idónea para ser más breve en la forma de trasmitir aquello que se desea. Al utilizar elementos visuales, se debe asumir que las personas no puede leer el texto que lo acompaña, por lo que las imágenes deben ser capaces de valerse por sí mismas. De la misma forma, al incorporar vídeos, debe tenerse en cuenta el tiempo y la calidad, ya que aquellos que son demasiado largos pueden hacer perder la atención de la audiencia.


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