Una nueva forma de trabajar

29 julio 2013


Las organizaciones actuales se enfrentan a retos cada vez más complejos que les obligan a cambiar con el fin de tener éxito en economías altamente competitivas. Los trabajadores deben convertirse en “aprendices” de por vida para mantenerse al día en diferentes campos. A menudo, tienen que absorber y dominar nuevas habilidades mientras se están implementando. Este proceso se produce con mayor frecuencia entre las personas que trabajan juntas, por lo que el aprendizaje colectivo es algo primordial desde el punto de vista organizacional. El trabajo en equipo, por lo tanto, debe convertirse en un método dinámico y fluido que haga que individuos con diversas habilidades y antecedentes trabajen juntos para formular nuevos conceptos, determinar nuevas respuestas, y superar los desafíos. Se trata de coordinar y cooperar sin estructuras formales, radicando su efectividad en una mejor flexibilidad personal.

En la era industrial del siglo 20, una estructura de gestión jerarquizada y la repetición de pequeñas acciones repetitivas era lo que prosperaba. Sin embargo, una desventaja de este sistema es que los trabajadores eran tratados como niños que necesitan que se les diga exactamente qué hacer, y no se les anima a pensar en sus acciones, excepto de manera más restringida y limitada. A corto plazo, este estrecho enfoque inhibe la capacidad de una organización para aprender e innovar, siendo una práctica peligrosa en entornos empresariales impredecibles y cambiantes.

El trabajo en equipo debe convertirse en un método dinámico y fluido que haga que individuos con diversas habilidades y antecedentes trabajen juntos para formular nuevos conceptos
El trabajo en equipo apoya el aprendizaje organizacional y requiere una actitud de liderazgo que hace maximizar los resultados. Esta actitud estimula el aprendizaje, e incentiva asociarse para fomentar el aprendizaje colectivo, que implica hacer preguntas, buscar y compartir información, buscar ayuda, experimentar y discutir errores. Para que el trabajo en equipo tenga éxito, debeen tenerse en cuenta los siguientes cuatro comportamientos:
    - Comunicación. Hacer preguntas, buscando retroalimentación y discutiendo errores. Una comunicación franca permite a los equipos conocer múltiples puntos de vista y acceder al conocimiento individual.
      - Colaboración. Trabajar con otros en un ambiente de respeto mutuo, cooperando para lograr unos objetivos comunes. Esta actitud de cooperación fomenta el intercambio de información, coordinan acciones, e invita a una constante de retroalimentación.
        - Experimentación. En entornos de incertidumbre, es necesario adoptar comportamientos como éste, de modo que pueda observarse como una acción individual puede afectar a procesos colectivos.
          - Reflexión. De forma juiciosa, y mediante la observación, deben examinarse los resultados para alcanzar nuevas ideas.

          En algunas ocasiones, los responsables de los equipos deben hacer frente a conflictos de distinta índole dentro del grupo, especialmente cuando existen opiniones divergentes. Para hacerles frente, los líderes pueden adoptar las siguientes tácticas:
            - Identificar la naturaleza del conflicto.
              - Buena comunicación. Hacer observaciones reflexivas al abordar los conflictos ayuda a los participantes a identificar las bases del desacuerdo.
                - Identificar objetivos comunes. Ayuda a los equipos a superar malentendidos perjudiciales y crear sentimientos de confianza mutua.
                  - Fomentar conversaciones difíciles. Una comunicación efectiva construye relaciones duraderas y barre disputas personales.


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