¿Tu jefe aporta valor?

11 junio 2013


En muchas ocasiones, el fracaso de un equipo está directamente relacionado con el trato que el responsable adopta con sus componentes. Existen una serie de actitudes por parte de los managers que socavan la moral y la motivación de los individuos, haciendo frustrar cualquier esfuerzo que estos realicen, además de impedir exprimir al máximo el potencial que éstos pudieran tener. Algunos de estos comportamientos que tu jefe puede tener contigo son los siguientes:


Sólo reclama tu ayuda cuando necesita algo. Por desgracia, es muy común observar como muchos sólo se preocupan del vecino cuando éste tiene que aportarles algún tipo de beneficio. En el mundo laboral suele ocurrir algo parecido. Estas conductas pueden ser transversales, es decir, entre compañeros del mismo o distinto departamento, pero también se da entre jefe y colaborador. Este es el que hace mas daño para el que la sufre, ya que la posición jerárquica que ejerce el responsable hace que el colaborador se sienta sometido, sin poder ejercer ningún tipo de replica para reclamar un mejor trato. Esta resignación al sometimiento que debe sobrellevar el individuo hace que éste, con el tiempo, participe con desgana, horadando todo el potencial que éste pudiera tener.

El fracaso de un equipo está directamente relacionado con el trato que el responsable adopta con sus componentes

No te hace participe, ni te muestra públicamente. En otras palabras, colaboras con él en proyectos o tareas asignadas al departamento, pero no hace visible a otros esta colaboración o esfuerzo que has realizado. En la historia se han recogido muchos casos en los que el ser humano se ha aprovechado del esfuerzo de otros, sin que estos últimos hayan recibido ninguna recompensa. En el ámbito profesional, sucede lo mismo. Una de las satisfacciones que el individuo tiene en el entorno de su trabajo es el reconocimiento público de su desempeño. Si su responsable no muestra públicamente este esfuerzo, y además no da visibilidad a su colaborador, acabará minando la motivación de éste, haciendo un flaco favor a su “engagement”.

Muestra opacidad en lo que te trasmite. Para cualquier relación, la confianza mutua es un pilar fundamental. En un equipo de trabajo, el responsable debe comunicar a sus colaboradores, de forma transparente y abierta, todos aquellos temas relevantes que puedan afectar a las actividades internas del grupo. De no hacerlo así, esto podría dañar la confianza que pudieran tener los miembros del equipo con su supuesto líder. Al igual que en las situaciones anteriores, la motivación de cada componente del grupo se vería dañada con el tiempo, afectando al desempeño tanto individual como grupal.

Las organizaciones deben elegir a sus managers no sólo por sus destrezas técnicas, sino que también deberían fijarse en otro tipo de habilidades que den más sostenibles en el tiempo y que puedan reportarles más beneficios. Un responsable debe liderar al grupo hacia un fin, pero para conseguirlo debe engrasar la maquinaria que posee, mimándola cada día. Si una de esas piezas no funciona como debe, o se ha roto, podría ser debido a un mal uso, que por la fatiga diaria a la que se le ha sometido, acabará averiándose. A la larga, las organizaciones que mantienen en sus cuadros jerárquicos personas con comportamientos similares a los descritos anteriormente, acaban teniendo consecuencias poco provechosas para su futuro, ya que incentiva la fuga de talentos e impide el desarrollo individual dentro de la empresa.



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