5 principios para captar la atención del auditorio

22 julio 2012


auditorio mar de vigoMantener en vilo a toda una asamblea durante una o varias horas no siempre es tarea fácil. No hay nada más decepcionante para un orador que ver cómo su público desconecta. ¿Cómo se consigue una presentación interesante?¿Cómo llamar y retener la atención?

Existen cinco principios clave para romper la monotonía y recuperar el interes de los oyentes. Conocer estos principios supone una gran ventaja a la hora de hablar.




Primer principio: Interesarse por el auditorio

Muchos oradores empiezan a hablar incluso antes de acabar de ordenar sus notas, sin tener lista la presentación audiovisual o mientras ajustan el micrófono. Todos estos preparativos no permiten establecer de inmediato un vínculo de comunicación directa con el auditorio.

Debe centrar toda su atención en una sola cosa: las personas que tiene en frente y evitar los llamados gestos "autocentrados", como jugar con el bolígrafo, tocarse la cara o el pelo, colocarse la ropa, etc. Estos gestos, con los que pretende mantener la calma, ponen de manifiesto su nerviosismo.

Ciertas actitudes pueden servir para subrayar los puntos fuertes de su presentación animándola, pero hay que ser moderado. Un gesto apropiado reforzará sus propósitos y facilitará la comprensión del auditorio.

Segundo principio: Implicar al auditorio

Un discurso es aún mas interesante si el auditorio se siente implicado.

Para conseguirlo, utilice la famosa pregunta retorica que consiste en hacer una pregunta y contestarla uno mismo. Es una manera de aclarar su discurso y, sobre todo, de crear un dialogo virtual con su público. Puede decir, por ejemplo: "Vamos a poner en marcha un nuevo sistema. ¿Cómo vamos a hacerlo?" Al oirle plantear preguntas que ellos mismos se hacen, los asistentes querrán escuchar las respuestas. Es una excelente manera de llmar la atención y despertar el interés.

También es una manera de romper la monotonía del discurso. Haciendo preguntas, varía el tono, marca pausas, es decir, cambia el ritmo evitando adoptar un registro monocorde.

es un sistema muy sencillo, pero muy a menudo, los oradores, concentrados en su discurso, se olvidan de utilizarlo. No hay que abusar, y utilice el método básicamente para presentar las ideas principales de su discurso.

En esta misma línea, utilice de vez en cuando los pronombres 2ustedes2 o "vosotros" al dirigirse al público. Por ejemplo diga: "ustedes habrán podido comprobar..." o "vosotros ya sabéis que...", es otra manera de implicar a los asistentes.

Tercer principio: ser sincero

Las emociones transmiten la sinceridad de nuestro discurso. Por eso, no dude en expresar sus emociones. Las emociones que usted transmite dan relieve a su discurso y crean la tensión narrativa necesaria para captar a su público.

Los sentimientos que exprese tienen que coincidir con lo que dice. una emoción apropiada coincidirá con lo que sienten os propios asistentes y creará un sentimiento de empatía entre el orador y su público.

Cuarto principio: utilizar frases impactantes

Todo el mundo recuerda alguna de las famosas frases que los políticos utilizan en sus discursos. Usted también puede emplear esos eslóganes para que sus presentaciones sean mas impactantes. Puede tratarse de frases aisladas o de una formula que puede utilizar a lo largo del su discurso. Le servirá como punto de referencia y el mensaje se grabará en la mente de los presentes. No obstante, no la repita hasta el punto de ser pesado, ya que conseguirá el efecto contrario.

Por supuesto, salvo en casos de magistral inspiración, estos eslóganes se preparan por adelantado.

Quinto principio: contar anécdotas

A todo el mundo le gustan las anécdotas. Un ejemplo bien aplicado constituye una pausa agradable en una presentación y reaviva la atención.

Se trata de establecer un vínculo cómplice con su publico mediante comentarios personales o una anécdota presentada como una confidencia, que hará más humano su discurso.

No obstante, hay que tener cuidado con las historias sosas o que salen demasiado del tema. Es mejor dar varios ejemplos cortos y eficaces para ilustrar lo que dice, que alargar demasiado la misma anécdota.

Por último, para que estas imágenes sean pertinentes, hay que hacer una búsqueda previa, para encontrar un ejemplo que transmita algo al público en cuestión.

Como en los casos anteriores, contar anécdotas es una cuestión de dosis, no conviene exagerar.


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